martes, 23 de abril de 2013

Tras el volante



En el mes de septiembre del pasado año, se me ocurrió que era la hora de dejar de ser copiloto y empezar a ser piloto, el sentarme detrás del volante y desde ese momento hasta hoy ha sido una travesía.
Miraba en la televisión a diferentes chicas manejando, con plena libertad, seguridad y lo hacían de forma tan natural que daba envidia, por lo que me dije tengo el auto el noventa por ciento del tiempo estacionado fuera de casa porque mi marido lo saca poco y nada y yo no salgo por qué no sé cómo usarlo, me decidí le mencioné la idea a mi esposo y como todo buen hombre que es, me dijo al unísono: "yo no seré profesor de manejo prefiero pagarte el curso y que otro te enseñe", lo cual me pareció bastante acertado de su parte porque soy todo lo que es un nudo de nervios y no me imagino manejar con la presión de chocar el auto familiar. Dicho esto me apunté en clases, tuve la suerte de tener un muy buen profesor, se llamaba Felipe, era sumamente simpático, agradable, con una paciencia realmente envidiable, el auto era un Chevrolet Spark del año, en otras palabras una cajita de fósforo, lo cual ayudaba completamente a calcular espacios y a sentirlo comodísimo,  aprendí rápido, salvo uno que otro detalle pero al tener al profesor con los pedales propios al lado mío, me hizo sentirme segura del todo porque sabía que en caso de cualquier evento el presionaría el freno por mi , en fin, así fue como aprobé todo incluso el test escrito con un 100% es que acá en Chile al menos es un chiste el cuestionario buena memoria y estas al otro lado, bueno el práctico aprobado y todo bien, todo bien hasta que llego el gran día, el día de tomar mi auto, que es un auto estilo sedán, o sea más amplio, largo, con artos años más de trote que el auto escuela, y sin los pedales de ayuda al lado del copiloto, es más sin mi profesor al lado, uff, del terror. Todo lo “Rápido y furioso” se desvaneció de mi actitud, sentía todo extraño, todo. Con un susto que casi se transformó en pánico, saque el auto junto a mi marido por primera vez, el trataba de mostrarse relajado, mi papá que no subió con nosotros me puso más nerviosa con su atinado “ten cuidado no vayas a atropellar a nadie que ahí sí que te metes en el medio enrollo”, ¡Quien puede decirte algo así antes!, supongo que es su manera de decir “tranquila no más”.
Me sentía un punto adentro del auto, salí, mi marido increíblemente se empezó a relajar a medida que las cuadras pasaban a uno por hora y yo empecé a tranquilizarme. Me tomó varias semanas atreverme a sacarlo sola, todos me decían que era práctica, aún recuerdo que vez que bajaba del auto el hombro y los antebrazos me dolían terriblemente, hasta que comencé a comprender que era verdad, la práctica hace al maestro. Con todo el miedo del mundo lo sacaba igual una y otra vez, para cualquier cosa, me ofrecía a manejarlo siempre que salíamos, y buscaba y buscaba maneras de practicar y practicar y sin darme cuenta el dolor de estómago se iba pasando, el dolor de hombro y brazo también, ya los rollos de mi cabeza que me mostraban todas las formas en que mi viaje saldría mal desapareció, incluso ya bajaba el vidrio de mi ventana apretando el botón y cambio la radio, incluso miro a mi alrededor. Aún se me para el motor a veces, o cosas normales de los recientes automovilistas si he pasado por varios “guatazos” como “cunetearme”, estacionarme a dos cuerpos de la vereda, que se pare el motor en reversa, salir de los peajes sin el cambio adecuado, y etc.

Supongo que estoy lejana a sentirme como Letty (la novia de Toretto, en rápido y furioso), aun las calles nuevas me asustan, pero lo enfrento igual y al ver que no es terrible me tranquiliza, así que de todas maneras recomiendo aprender, es práctico, cómodo y la verdad que si aprendí a sacarlo a la calle yo que soy la “neura personalizada” todos podemos.

miércoles, 10 de abril de 2013

Adiós Emilio



Anoche me enteré de que un amigo había desaparecido el día domingo con su bicicleta en el cerro San Cristóbal ubicado en  Santiago de Chile, y al día miércoles no se sabía nada de él, hasta que lamentablemente luego de buscarlo lo encontraron fallecido entre los senderos. Mi amigo Emilio había dejado este mundo entre la naturaleza que tanto amó.

Lo conocí cuando estudiamos Medio Ambiente por allá en el año 2002, vaya como pasan los años, mi amigo Emilio, una persona increíble, no lo digo porque ya no esté aquí, sino porque era de esas personas con ideales, con  un profundo sentido de la amistad, era cálido, siempre te hacía sentir cómoda, era un gran oyente y consejero, un amigo en todo el sentido de la palabra.

Durante la carrera hicimos una buena amistad, los primeros carretes universitarios, míos al menos, los viví con el grupo de amigos y él. Creo que era la única que le temía a su gata Luna (“Gracias papá” por enseñarme la desconfianza más absurda, los gatos) pero llegó un carrete que al despertar en la mañana la gata despertó durmiendo relajadamente a más no poder sobre mi cabeza (Sí, literal), aun recuerdo que cuando desperté el Emilio se reía mucho porque decía que la Luna me quería demostrar que era un amor pero que yo tenía que darme la oportunidad de interactuar con los gatos ó específicamente con su Luna, en resumen entre su gata y él lograron que la terminara acariciando feliz de la vida sobre mis piernas, si al fin y al cabo ambas habíamos compartido cómodamente el sillón de la casa.

Tengo mil historias con el Emilio, mil sensaciones con él, en el buen sentido, era un alma especial, siempre voy a recordar esas sonrisas coquetas que eran tan naturales en él, pucha amigo, como encontrar consuelo, admito que hablamos hace más de un año la última vez, me arrepiento de no haber estado más presente, como debimos haberlo hecho, porque no me sentiría culpable de no valorar más todo, me faltó agradecerte muchas cosas, aun me acuerdo cuando me aconsejabas y me hablabas de cómo me ahogaba en vasos enanisimos de agua, te tengo mucho cariño, no quiero olvidar nunca los recuerdos que tengo ahora en mi mente, no quiero que nada los borre, te fuiste, te adelantaste a todos nosotros que veremos tu despedida, pero estoy feliz de saber que si dejaste este mundo, lo hiciste donde querías, en el pulmón más grande de la colapsada ciudad, ahí en la naturaleza que tanto querías y protegías. Para mi eras una maravillosa persona y creo que con lo que he escrito no he alcanzado ni el mínimo porciento de lo que siento y de lo que eres, te pido disculpas por qué marcaste mucho en mi vida, sin tú saberlo y creo que ni yo lo sabía hasta hoy, y no creo estar expresándolo como debería hacerlo, pero es que escribir con esta pena, con el pecho hecho un nudo, lágrimas en los ojos, es demasiado complicado. Pero quiero agradecerte algo que creo que todos los que nos conocimos y compartimos en esos años, estamos viviendo un renacer,  el volver a contactarnos entre nosotros, en volver a anhelar esos años que estábamos todos más juntos, ya quedamos en vernos, en hablar, nos unes ¿sabes?. Estoy deseando que logremos juntarnos para hablar de ti y de contarnos las antiguas historias. Te quiero lindo, en serio, sé que estas en un lugar mejor, tú alma es libre dejo este envase terrenal, ahora eres libre...-

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tú y yo tres metros sobre el cielo


En esta ansiedad que me dio por la lectura este último mes en el cual, como todo en mi vida se convierte en algo adictivo, me he leído casi diez libros, leo compulsivamente rápido y si el libro me logra atrapar se pone peor aún.

Dentro de todos los libros desde la Serie Vanir de Lena Valenti (seis espectaculares libros de amor no humano sino proveniente del mundo oculto de los vanir, berserkers y seres divinos luchan ante todo y superan todo por sus Kones o sus caraids); el reconocido y popular por estos días, el señor Grey (su amor algo atormentado que lo hace excitarse de maneras que no te gustaría leer con tú mamá al lado). Hasta que llegué a él, al señor italiano Federicco Moccia, con su libro "Tres metros sobre el cielo", no lo había oído pero una amiga me mencionó que viera la película titulada del mismo nombre y viendo en internet de que se trataba a ver si lograba convencerme de verla descubrí que era un libro y que además tenía una segunda parte que se llamaba "Tengo ganas de ti", ambos libros tenían ya estrenada sus películas años anteriores, de hecho la segunda parte se había estrenado recién el año que paso, que poco informada de mi parte, por lo que me dispuse a leer ambos libros antes de ver las películas haber si me sorprendía y me pasaba algo parecido como me paso con Harry Potter (No me da vergüenza admitirlo pero para quienes leyeron los libros saben que la película fue increíblemente similar en varios detalles), como sea, TRES METROS SOBRE EL CIELO, me hizo sentir como toda una adolescente enamorada nuevamente, ojo, les advierto, no esperen una crítica algo filosófica del libro porque la verdad solo soy una simple devoradora de libros de amor y otras cosas, la verdad que cuando comencé a leerlo me tenía un tanto cabreada que fuera muy localista al principio y me costaba un poco seguirle el hilo de lo que quería describir pero desenredando ese enrollo me encontré con él, con Step, su protagonista es más es quien cuenta la historia de cómo el chico rudo encuentra su talón de Aquiles en una niña de clase alta (típico) que era toda una buena niña de nombre Babi... sí Babi, y ambos se odian a muerte y luego se enamoran comenzando su primera historia de amor, ese amor adolescente que huye de los papas, que se ven restringidos por la constante supervisión de los mismos. ¡Vaya! el libro es sumamente simple al fin y al cabo, pero me transportó a lugares muy románticos a contemplar la felicidad de esos hormigueos en el estómago las llamadas "mariposas" y te eleva en lo que es un amor que lucha por no morir, te eleva allá donde están los enamorados ocultos para no ser molestados, ahí “Tres metros sobre el cielo”, una frase demasiado romántica que hace que el menos cursi toque justamente eso… el cielo. Pero como todo se ve enfrentado a muchas pero muchas cosas de las cuales entre las reflexiones de Step aparece justo una que abarca más que nada una filosofía de vida, que te enseña a disfrutar el ahora, por que de todo no me marcó solo el amor sino que frases que aparecían como para enseñarte por que disfrutar el hoy y el ahora como si fuera lo último, así que tomé un extracto que me gustó mucho para que lo lean:

“De repente te das cuenta de que todo ha terminado de verdad, ya no hay vuelta atrás, lo sientes y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes, y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y por mucho que te esfuerces ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a Tres metros sobre el cielo”




Luego vi la película, estuvo bien, o sea como no, ¡Dios! ¿Alguien ha visto a Mario Casas?, es Step, (bueno en la película es Hache) lo encarga a la perfección no hay otro mejor para el papel. La película no estaba mal, muy parecida al libro, salvo ya los últimos momentos, si por que hay una escena en particular que odie que hizo que todo lo bueno que iba la película se esfumara en un dos por tres, “Hache” (para mí siempre Step) en un minuto de rabia de desesperación abofetea la cara de su amada Babi… Como el libro que leí y la misma película es española me lo permito… ¡Pero qué Coñó!, el protagonista jamás pero jamás golpearía a una mujer quienes leyeron el libro lo saben, pero hay que sacarse la rabia de ese mini segundo por que empiezo a decirme “Vania sólo es basado en el libro de…” pero eso no cambio mucho mi opinión hasta que vi “TENGO GANAS DE TI” , que tiene escenas parecidas al libro pero al final es solo la escencia o sea “inspirado” aun así en ambos casos, su secuela, es mejor que la primera, en mi humilde opinión, salvo (en el caso del libro) por capítulos que describían el amor oculto del padre de Babi que jamás encontré relevante en nada a la historia puede haber sido una reseña y ya, pero le dio mucha importancia, pero quién soy yo para decirle a un escritor que se da muchas vuelta para llegar algún punto.

TENGO GANAS DE TI, una película para ver una tarde de cine o con una amiga comiendo helado, habla de encontrar nuevamente el amor o darse cuenta en donde estaba y donde no, explica en el fondo lo que se siente darse cuenta que muchas veces uno se enamora de lo “que fue”, no de lo “que es”, que al final uno hace como una especie de proyección de una persona o situación. Finalmente el discurso es parecido como queriendo dejarte en claro la vida de cómo es

“Es el síndrome del campamento de verano: Te vas de campamento y te lo pasas de puta madre, el mejor verano de tu vida, vuelves a casa y te tiras todo el año pensando en el próximo campamento... Y entonces llega, y todo ha cambiado, monitores, las chicas, los colores están raros, es un extraño ya... y caes. Los mejores años fueron eso. Los mejores. Y nunca se volverá a repetir”.

 Me gusto mucho, me divertí leyendo, reí y lloré (sí aun existimos personas que se emocionan hasta las lagrimas cuando leen). No les quiero contar mucho para no arruinarles las sorpresas de las películas o los libros no les contaré si fue un final feliz o no, porque eso lo decide cada quien. Pero si debo destacar que en demostrar amor este libro lo logró con creces. Leer en un puente camino al colegio algo que solo tú y él entienden, “TÚ Y YO 3MSC”, ó que se atreva a unirse a alguien a través de una leyenda que dice: “si una pareja decide unirse cierra un candado, lo deja atado al puente y luego tira la llave al agua, no habrá manera de que se vuelvan a separar”
Cursi o no, es amor del verdadero del que pocos tenemos la suerte de vivir y continuar viviendo, la imagen de acá lo demuestra fotos reales de gente real, esto es el puente Milvio en Roma, el lugar que los protagonistas del libro cuelgan su candado. Y para que no se diga que el amor no existe, millones de parejas cuelgan candados con su nombre y tiran las llaves al rio Tibet como símbolo del amor.



 Y estos de acá son quienes no están nada felices con las muestras de amor en los puentes...





martes, 19 de marzo de 2013

Cicatrices del alzheimer


A los 79 años fallece la actriz chilena Myriam Palacios, actriz chilena, quien padeció de alzheimer muchísimos años y estaba viendo por televisión diversos homenajes que se le están realizando, no he podido no emocionarme al verme obligada a recordar esa maldita enfermedad, mi abuela paterna la padeció yo era una niña pero tengo muchos recuerdos grabados fuertemente, recuerdos que los años no borraron, al vivir con ella me marcaron de por vida. Gracias a ella fue cuando por primera vez me di cuenta el enorme corazón que tenía de mi propia madre, que su amor era tan grande que no solo existía para su marido e hijas, aun recuerdo la mañana en que fue a ver a mi abuela al hogar de ancianos que estaba, vio que no estaba bien ahí y lo que hizo esa misma mañana sin esperar ni un minuto se la trajo a nuestra casa, y estuvo con nosotros hasta el último día de su vida.
Vivir con alguien con alzheimer, hace sentir el dolor de la persona que lo padece tan de cerca que te traspasa la pena y la angustia. Un recuerdo que me quedó de mi abuela muy firme, no fue el que olvidara mi nombre, no que derrepente despertaba a mitad de la noche llenando maletas por que se iba a ir a la playa con sus hijos pequeños o que tenia que tener la comida hecha para su marido que llegaba del trabajo, cuando el había fallecido ya, sino lo que me quedo fue una conversación que tuvo conmigo cuando yo tenia alrededor de 12 años. Recuerdo que una mañana fui a su habitación a decirle que estaba el desayuno listo, abrí la puerta y ahí estaba ella, sentada con un retrato de mi abuelo en la mano, la luz entraba por la ventana, había abierto las cortinas de par en par y miraba a través del vidrio el jardín de la casa. Vestía con un vestido de flores, manga corta, me miró con los ojos vidriosos, ojos que reflejaban años y años de historia, historias que una enfermedad se empeñaba en borrar, cuando me miró supe que me reconoció, llevaba un par de días llamándome enfermera o señorita, yo jamás quise decirle que no era así y que yo era su nieta para mi eso no era necesario. Y al verla tan melancólica me acerque y me senté a su lado, le pregunté que le pasaba, con la voz rasposa me dijo sin dejar de mirar la imagen que tenía en la mano, ”Me estoy volviendo loca, yo me doy cuenta, comenzó a llorar, traté de negárselo , de decirle que no era así, pero no me creyó, sabia que yo le mentía para no asustarla, pero continuo, - Hay días que no recuerdo cosas tan simples como donde esta mi chauchero o mi pañuelo, sé que no estoy bien, estoy loca-  repetía. Le tome la mano mientras lloraba y comenzó a suplicarle a mi abuelo fallecido que viniera por ella, que ya no quería estar sin él y que se la llevara, que ya no quería vivir así. Esa escena me marcó tanto, por que yo en mi visión de niña siempre pensé que ella no se daba cuenta de nada, siempre creí que la perdida de memoria aunque maldita, la protegería de no recordar la época más oscura de su enfermedad, pero no era así, tenía momentos en que su cabeza lograba transmitirle que algo no andaba bien, pienso en el miedo que debió sentir las mañanas que despertaba y no sabia quien era, y quienes estaban junto a ella. Hasta que una madrugada de octubre cerró sus ojos y se fue junto a mi abuelo, estaba en paz y lo reflejaba en su descansar, por debajo del dolor de su perdida estaba la tranquilidad, mi papá y mi mamá siempre que la recuerdan me dicen que fue afortunada ya que la enfermedad no llegó a las etapas más fuertes esas en que a las personas se les olvida comer o hasta respirar.
Mi abuela a fue una gran mujer, yo la amé mucho, dejó este mundo junto a dos de sus hijos, su nuera y dos de sus nietas, estaba arropadita y calentita en su cama mientras dormía.


lunes, 8 de octubre de 2012

Sábados por la noche



Como nos cambia la vida, viendo en Facebook los estados de mis amigos un día sábado en la noche, me puse a pensar como han cambiado mis sábados en la noche, hace cinco años atrás los sábados eran mi tercer día de carrete consecutivo, no sabía en donde terminaría el carrete, por que no tenía nunca un panorama bien definido, aunque normalmente terminaban en el departamento que arrendabamos con mi hermana para que se pudiera alargar el carrete hasta la mañana, de ser posible. Años posteriores en donde me obsesioné con trabajar no tenía fin de semanas como para salir, fue la época en donde tuve más dinero guardado, por que trabajaba en dos partes pero no tenía tiempo para mi ni mucho menos tiempo para salir, ya que, el tiempo libre era para dormir interminables horas. Hace no muchos años diría tres años atrás comencé a retomar el rumbo carretero, la fiesta y la pachanga volvieron en gloria y majestad pero volvió para despedirse, de ahí que ya ahora disfruto de otro tipo de sábados, el estar comiendo pizza, viendo una película, acostada en mi cómoda cama sin que el frío me alcance para terminar cerrando los ojitos tipo una de la madrugada y a dormir, cambié, no digo que un carretito loco de vez en cuando no lo he hecho por que sí, pero no es el ritual del fin de semana de antaño, ahora se hace su carretito "piola" en casa, se invita a un par de amigos y se toma y se conversa hasta el otro día pero no están los jugos, todo es en un plano mucho más armonioso y tranquilo.
No sólo el tipo de carrete cambia con el tiempo, una de las cosas que marca mucho el paso de los años es el tipo de tragos que se consumen, cuando se parte en el mundo del carrete hay una frase que se valora: "cantidad antes que calidad", y es impresionante la cantidad de litros de alcohol que puedes conseguir con 4.800 pesos, reunidos con los amigos de clases con sudor y sangre, era impresionante que aunque todos dijeramos que no teníamos más plata una vez bebidos esos 4.800 pesos, aparecía más plata como por arte de magia, ahora que lo pienso muchos de los tragos, ya ni sé que nombres tenían, menos la procedencia (leyeran esto los de CONTACTO se mueren). Bueno después va pasando el tiempo y recuerdo cuando hace unos años atrás me dí cuenta que estaba siendo veterana en los carretes, cuando fuí a comprar vino al supermercado con mi hermana y fui por un vino de exportación en botellita, con su potito hundido, de preferencia carmenere, con añitos en el cuerpo, y pasó lo que no veía venir, mi hermana chica me mira y me dice:"Shhhh, quien te vió tomando vino en bolsa", jajajaja aún recuerdo que no me dí cuenta cuando comencé hacer la transición, pero la hice y después me comencé a fijar en los detalles de los copetes, descubrí el mundo de los tragos y sus peparaciones, antes la máxima preparación en tragos era echarle cocacola al vino, limón al roncola (Con eso me hice famosa hace 9 años atrás), jugo en polvo al ron (cuando ya no quedaba la opción de la bebida cola), o cuando el carrete iba funando, el mitico, el que siempre se terminaba de los primeros aparte de la bebida, el cigarro, como odiaba que siempre se fueran los cigarros y siempre el último pucha se hacía durar lo más posible y todos tratabamos de alcanzar aunque fuera una fumadita más y cuando se terminaba, ahí entraban los clandestinos, esos papelillos de tabaco que siempre algún amigo andaba trayendo (quizás para que) y se hacía el peor acto del angustiado por nicotina, el juntar los montoncitos no quemados de las colillas de los cigarros y se terminaban convirtiendo en cigarrillos artesanales, hechos por los más expertos en enrollar papeles, están viniendo a mi, miles y miles de recuerdos de carretes, situaciones que se repetían, jugar juegos ya "arriba de la pelota" esos eran los mejores, por que te daba la oportunidad de sacarle los trapitos al sol a algún amigo o amiga para burlarte, o recibir de vuelta las más innumerables tallas sobre tú vida.
Como olvidar las etapas, de comienzo de carrete todos como bebiendo tranquilamente mostrando lo mejor de si mismos y como van cambiando los niveles, pasando por timidos, buenos para la talla, divertidisimos, bailarines, jugosisimos, la etapa de somos amigos o no somos amigo, si es hombre en el mejor de los casos  apagaban tele y si eras niña llorabas sin saber por que, por que como dice mi marido: "No hay carrete bueno de minas si una de ellas no llora".

En fin, va a sonar anciano pero no sé como son los carretes de hoy, pero al menos los de antaño, tenían ese picantito que le da el gusto a la vida y te ayuda a sumar anécdotas interminables, recuerdos míticos de tú existencia y llevar contigo un cariño entrañable a quienes vivieron esa etapa contigo y los haces partes de los recuerdos que se tendrán siempre en el baúl.

martes, 27 de septiembre de 2011

Los declaro...

Hoy estaba viendo el programa Bienvenidos de canal 13 y el tema era el matrimonio gay en Chile, fue así cuando no pude cambiar el canal al escuchar a Iván Moreira decir: "el matrimonio homosexual encubierto en Chile", ¿por que decía eso?, por que se refería a la nueva ley que esta en proceso de la unión de hecho que se está tramitando en el congreso, ahí viene mi duda ¿qué es lo malo de que dos personas del mismo sexo se casen?, encuentro que una cosa es que no se casen por la iglesia, obvio, por que cada religión tiene su postura, pero la unión civil debiera ser un derecho, por que el matrimonio civil es un contrato legal, en donde dos personas pactan en un acuerdo como seguirán su vida juntos, ahora bien en parte le encontré razón al señor Moreira por que es similar a un matrimonio en el sentido de que se hace ante notario y luego legalizado frente a un juez civil al igual que un matrimonio, en lo que no estoy de acuerdo es en que las bases son demasiado diferentes por que es un arreglo de bienes, pero donde queda como decía Simonetti, todo el derecho a si la pareja de alguien necesita autorización en una operación de vida o muerte, aun así tendrán que buscar a el primer familiar directo para que dé la autorizzación y no me parece justo, el ser tolerante pasa por dejar al resto ser como quieran y no se le cuestione, ¿entonces?, somos un país en busca de la igualdad, ¿cómo habrá igualdad si es que no toleramos que dos personas se unan por amor?, particularmente mi postura es clara, tengo gente que quiero mucho que la tendencia sexual no es la misma que la mia pero eso no las convierte en mejores ni peores, son distintas tendencias sexuales, pero el amor que sienten es el mismo, el concepto familia es el mismo, no entiendo por que el rechazo, sé que en la época de mis papas, el ser "maricón" era algo raro, de hecho aún recuerdo a mi papá decirme "antes no había tantos como ahora", ¿cómo es posible?, para mi se nace homosexual, como puede ser que ahora existan más si es una condición que debe ser de años casi desde que somos civilización, para mi es por que hoy en día las nuevas generaciones estan más abiertas a la diferencia sexual, por ende, el cuestinamiento social, ya no es tan fuerte como en los 50, 60 70,80, etc, la cosa de a poco ha ido mejorando la tolerancia, por lo mismo me sorprende ver que haya gente que se dedica a tratar de matar cualquier moviemiento que se haga a favor de quienes son discriminados en este país, cuando hablé con gente mayor que yo y les dí mi punto de vista me dijeron "el matrimonio entre homosexuales dará pie para que adopten hijos y eso sería horrible para los niños tener dos papas o dos mamas", y yo me pregunto nuevamente:"¿quizás cuántos niños ya en Chile tienen dos papas y dos mamas?", por que estoy segura que hay muchos, quien dice que no los van a poder criar tan bien como un papá y una mamá, si el que la tendencia sexual no sea la misma que la mayoría no hace que sean malas personas, pervertidos o que se yo, he escuchado cosas tan imbéciles en mi vida como decir que son pedófilos, siendo que por favor, eso si que no tiene nada que ver con el homosexualismo, la gente es tan ignorante a veces, que llega a sorprender. Yo sí creo que podrían ser buenos padres y sí creo que tienen derecho a sellar su amor como cualquier persona, y también creo en que no merecen ser apuntados con el dedo ó peor ser amenazados, golpeados, etc. no se merece vivir de esa forma, esconder lo que se siente, vivir creando una vida juntos sin base sólida y firme, viviendo con el miedo de que si la pareja muere donde queda el otro, la aceptación de la diferencia sexual ayudaría a no vivir una doble vida, en donde al final se termina dañanado fuertemente a terceros, por lo mismo, la aceptación de las diferencias nos harían crecer como sociedad, como individuos, por que siento verguenza cuando veo papeles en contra de Jordi Castell, siendo que el hace una campaña tan noble en ayuda de la mujer golpeada  y que más encima lo ataquen por medio de papeles que hablan en contra de él, ¿eso habla de la clase de sociedad que queremos ser?, pues me parece reprochable, me da mucha rabia ver que aún hay personas que siguen creyendose mejores por que les atrae alguien de sexo opuesto, es ridículo.

En fin, yo estoy a favor del matrimonio homosexual en Chile, creo en una sociedad tolerante, creo en los cambios que sé que llegarán algún día, en donde lo más importante en la sociedad no sea el dinero, sino que finalmente sea lo que nos debíera mover día a día, el AMOR.

lunes, 9 de mayo de 2011

Made in Chile



"La vida de los peces" me encantó esta película y eso que la vi solo por pasar el rato, resultó que me agrado un montón aún me encanta ver películas que llegan a uno sin ninguna expectativa y terminan cumpliendo con más que solo matar tiempos muertos en la tarde de cualquiera. En pocas palabras es una película que narra la historia de Andrés (Interpretado por Santiago Cabrera, que comentario aparte esta bastante minoco) quien va a un carrete de cumpleaños de un antiguo amigo en su casa y se reencuentra con innumerables amigos y va formando a través de ellos la historia de por que se alejo y luego reaparece en la fiesta el amor de su vida, quien le recuerda quien es y de donde viene , en fin, cualquiera pensaría que es una típica historia de amor pero va mas allá de eso, pasa a ser un analisis profundo de las raíces que nos unen que no importa cuanto nos alejemos o cuanto tiempo pase, siempre seguimos siendo los mismo en alguna parte de la vida actual que nos ata a nuestra vida pasada, y no me refiero a temas amorosos necesariamente sino a un conjunto de un total, lo genial es que en la pelicula el tiempo pasa como a la par con la vivencia de Andrés. Conclusión absolutamente recomendada, de principio a fin, por lo estético, técnico, a nivel de historia, todo y lo mejor es chilena y no es lo típico popular chileno de poto, pechuga o calzón, así que a disfrutar una buena obra made in Chile.