Dicen que cada vez hay “más oportunidades de estudiar” eso dicen al menos, yo no veo donde están esas posibilidades, por que al final, cuando a la clase media se refiere, se tiene plata o no se tiene. Después dicen por que no trabajan y se pagan los estudios, en mi caso si quiero terminar de estudiar tengo que pagar la mansa deuda que arrastro y más encima encontrar una pega en donde pueda ganar arto más que el mínimo por que mi carrera ya vale el 50% más del mínimo y sin estudios donde mierda se encuentra una pega en donde ganes mas que el mínimo. Es un círculo de nunca acabar, así que supongo que no podré estudiar muy pronto por ende dejar de ser parte de la “generación canguro” es casi imposible. Otros que enfrentan una situación del círculo de nunca acabar son los de la agónica universidad de la república, aunque yo no estudie ahí nunca, es el vivo reflejo de lo ladrón que puede llegar a ser este país y como nadie se hace responsable de lo que ocurre, miles se quedan estancados por errores de una universidad, viendo como pueden pasar años sin que puedan volver a estudiar. En fin, estas líneas son la viva descarga de alguien que no quiere llegar a los 30 en la misma pieza en donde paso su infancia, esperando que esta navidad el viejito pascuero le regale lo que quería.
jueves, 27 de marzo de 2008
GENERACION CANGURO
Dicen que cada vez hay “más oportunidades de estudiar” eso dicen al menos, yo no veo donde están esas posibilidades, por que al final, cuando a la clase media se refiere, se tiene plata o no se tiene. Después dicen por que no trabajan y se pagan los estudios, en mi caso si quiero terminar de estudiar tengo que pagar la mansa deuda que arrastro y más encima encontrar una pega en donde pueda ganar arto más que el mínimo por que mi carrera ya vale el 50% más del mínimo y sin estudios donde mierda se encuentra una pega en donde ganes mas que el mínimo. Es un círculo de nunca acabar, así que supongo que no podré estudiar muy pronto por ende dejar de ser parte de la “generación canguro” es casi imposible. Otros que enfrentan una situación del círculo de nunca acabar son los de la agónica universidad de la república, aunque yo no estudie ahí nunca, es el vivo reflejo de lo ladrón que puede llegar a ser este país y como nadie se hace responsable de lo que ocurre, miles se quedan estancados por errores de una universidad, viendo como pueden pasar años sin que puedan volver a estudiar. En fin, estas líneas son la viva descarga de alguien que no quiere llegar a los 30 en la misma pieza en donde paso su infancia, esperando que esta navidad el viejito pascuero le regale lo que quería.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Recargando...
Pero bueno, la idea no es achacarme ni mucho menos, sino que la idea es estar bien tiradora para arriba, es una nueva oportunidad acá y vamos a ver que sale, sino resulta bueno habrá otro lugar para mi. ¡Hey! Un poco de fe, nunca es malo. Abra muchas personas que extrañare pero lo bueno es que estoy al lado así que no se salvarán de mí tan fácil.
sábado, 22 de marzo de 2008
Para ti
¿Puedo ser feliz? Absolutamente, todo es cuestión de respirar bien hondo y darse cuenta de quienes valen la pena, quienes están siempre ahí para ti, para tenderte la mano cada vez que lo necesites, quien jamás te abandona apesar de todo.
Te quiero muchisimo hermanita, pronto serán 23 años junto a ti.
Te quiero muchisimo hermanita, pronto serán 23 años junto a ti.
jueves, 20 de marzo de 2008
El cabro se nos asustó
martes, 18 de marzo de 2008
Los Nacidos en los 80
El objeto de esta misiva es la de reivindicar a una generación, la de todos aquellos que nacimos en los 80, la de los que estamos siendo actores de algo que nuestros progenitores ni podían soñar, la que vemos que la casa que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que tomarán las decisiones importantes en un futuro no muy lejano. Nosotros no estuvimos para el 11 de septiembre de 1973, ni corrimos delante de los grises, no votamos para el plebiscito del 88 y nuestra memoria histórica comienza, con suerte, con la caída del muro de Berlín y aunque no vivimos tan drásticamente los efectos de la dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más de lo que creen y más de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes. El 'Viejito Pascuero' no siempre traía lo que pedíamos, pero oímos que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se los dice. Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle y en los recreos del colegio a las bolitas, a la tiña, a la escondida y a la media y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Hemos vestido jeans de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer Polerón era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años .Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween. Fuimos los últimos en grabar canciones de la radio en casettes y los pioneros del walkman y del chat. Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos Reality Bites, Salvado por la Campana y Beverly Hills 90210, (te gustaron en su momento, velas ahora...). Lloramos con Carrusel, con la madre de Marco que no aparecía, con las puteadas de la Señorita Rottenmayer a Heidi. Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga. Expertos en enviar el currículum por Internet. Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que es el terrorismo, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; vimos cómo Chile retornaba a la democracia, los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.). Dijimos no a las pruebas nucleares de Francia en el atolón de Mururoa y OTAN no, bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre de la caída de dos torres. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, y los ataris, odiamos a Bill Gates, vimos los anuncios de los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación del Profesor Rosa y Cachureos, de Robotech, los Thunder Cats, los Transformers, Jem, He-Man y las Tortugas Ninja, Del Correcaminos, 'Oliver y Benjí ', 'la abeja maya' y la Frutillita, de los pitufos , de Los Magníficos y de Mazapán. Los que crecieron escuchando a Los Prisioneros, Soda, Madonna, Michael Jackson y Guns ´N Roses y que luego presenciaron el apogeo y desplome del grunge junto con la muerte por sobredosis de su mayor exponente. Los de la visita del Papa y de la Bolocco Miss Universo en el 87, Los que siendo niños vimos la bengala del Cóndor Rojas y las propagandas del Sí y el No por televisión abierta. Los que vieron en una tele del colegio las hazañas de la dupla Za-Sa en Francia 98. Nos emocionamos con Superman, ET, Mi amigo Mac, la Historia sin Fin o En busca del Arca Perdida. Comíamos jugo en polvo y la leche con Cola-Cao era lo mejor. Somos la última generación de las botellas de a litro, Y qué tanto, la última generación cuerda que ha habido. Esto va dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1989. ¡La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia! Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos: viajábamos en autos sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas y codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en punta. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había celulares. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ¡ruedas! Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada, excepto de los piojos del colegio, cosa que se solucionaba lavándose la cabeza con vinagre caliente. No tuvimos Playstations, 99 canales de televisión, pantallas planas, sonido surround, mp3s, ipods, computadores e Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos bombitas de agua o manguereándonos. Nunca escuchamos sobre el calentamiento global. Flirteábamos jugando a la botella o a las penitencias, no en un chat diciendo :) :D :P, ni pretendíamos llamar la atención mediante un fotolog, ni auto denominándonos pokemones, pelolais, otakus, emos, etc. Eramos responsables de nuestras acciones y acarreábamos con las consecuencias, no había nadie para resolver eso. Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
¿Tú eres uno de ellos?? ...¡cachilupii!
¿Tú eres uno de ellos?? ...¡cachilupii!
lunes, 17 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Adiós hogar dulce
lunes, 10 de marzo de 2008
Solo un soplo
domingo, 9 de marzo de 2008
Muerdete la lengua
Personalmente prefiero las canciones en que las mujeres cantan mucho mas de cómo salir de relaciones tormentosas, de cuando hablan de lo bello que eres tan solo por ser mujer, a esas canciones que te hablan tan solo de “Sin ti no soy nadie” ó “Te regalo las pocas neuronas que quedan ya” (me encanta shakira pero que mierda significa esa letra, es el himno del arrastre y la poca valoración personal), en cambio las letras de Francisca Valenzuela habla más del otro lado de la vereda, de la mina que no se deja engañar, o que sabe claramente a lo que va, que cuando el hombre va ella viene de vuelta, o sea “las heridas están limpias no hay nada que lamer” ó “yo voy a estar con lo que puedo darte amor”, ni más ni menos, sin exigirse de más o sea es lo que hay tómalo o déjalo.
Tampoco quiero parecer como una feminista ni hacerla parecer una feminista, es solo que me gusta cuando escucho a una cantante que no cae en el cliché de siempre. Aparte esa mezcla con un piano absolutamente protagonista me encanta.
Así que nada más que ¡Arriba la música Chilena! y ¡Arriba la música que nos identifica!
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