En esta ansiedad que me dio por la lectura este último mes en el cual, como
todo en mi vida se convierte en algo adictivo, me he leído casi diez libros,
leo compulsivamente rápido y si el libro me logra atrapar se pone peor aún.
Dentro de todos los libros desde la Serie Vanir de Lena Valenti (seis
espectaculares libros de amor no humano sino proveniente del mundo oculto de
los vanir, berserkers y seres divinos luchan ante todo y superan todo por sus
Kones o sus caraids); el reconocido y popular por estos días, el señor Grey (su
amor algo atormentado que lo hace excitarse de maneras que no te gustaría leer
con tú mamá al lado). Hasta que llegué a él, al señor italiano Federicco Moccia,
con su libro "Tres metros sobre el cielo", no lo había oído pero una
amiga me mencionó que viera la película titulada del mismo nombre y viendo en
internet de que se trataba a ver si lograba convencerme de verla descubrí que
era un libro y que además tenía una segunda parte que se llamaba "Tengo
ganas de ti", ambos libros tenían ya estrenada sus películas años
anteriores, de hecho la segunda parte se había estrenado recién el año que
paso, que poco informada de mi parte, por lo que me dispuse a leer ambos libros
antes de ver las películas haber si me sorprendía y me pasaba algo parecido como me paso con
Harry Potter (No me da vergüenza admitirlo pero para quienes leyeron los libros
saben que la película fue increíblemente similar en varios detalles), como
sea, TRES METROS SOBRE EL CIELO, me hizo sentir como toda una adolescente
enamorada nuevamente, ojo, les advierto, no esperen una crítica algo filosófica
del libro porque la verdad solo soy una simple devoradora de libros de amor y
otras cosas, la verdad que cuando comencé a leerlo me tenía un tanto cabreada
que fuera muy localista al principio y me costaba un poco seguirle el
hilo de lo que quería describir pero desenredando ese enrollo me encontré con
él, con Step, su protagonista es más es quien cuenta la historia de cómo el
chico rudo encuentra su talón de Aquiles en una niña de clase alta (típico) que
era toda una buena niña de nombre Babi... sí Babi, y ambos se odian a muerte y
luego se enamoran comenzando su primera historia de amor, ese amor adolescente
que huye de los papas, que se ven restringidos por la constante supervisión de
los mismos. ¡Vaya! el libro es sumamente simple al fin y al cabo, pero me
transportó a lugares muy románticos a contemplar la felicidad de esos
hormigueos en el estómago las llamadas "mariposas" y te eleva en lo
que es un amor que lucha por no morir, te eleva allá donde están los enamorados
ocultos para no ser molestados, ahí “Tres metros sobre el cielo”, una frase
demasiado romántica que hace que el menos cursi toque justamente eso… el cielo.
Pero como todo se ve enfrentado a muchas pero muchas cosas de las cuales entre
las reflexiones de Step aparece justo una que abarca más que nada una filosofía
de vida, que te enseña a disfrutar el ahora, por que de todo no me marcó solo
el amor sino que frases que aparecían como para enseñarte por que disfrutar el
hoy y el ahora como si fuera lo último, así que tomé un extracto que me
gustó mucho para que lo lean:
“De
repente te das cuenta de que todo ha terminado de verdad, ya no hay vuelta
atrás, lo sientes y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó
todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes, y es
ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren
una vez, y por mucho que te esfuerces ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya
nunca tendrás la sensación de estar a Tres metros sobre el cielo”
Luego vi la película, estuvo bien, o sea como no, ¡Dios! ¿Alguien ha visto a
Mario Casas?, es Step, (bueno en la película es Hache) lo encarga a la
perfección no hay otro mejor para el papel. La película no estaba mal, muy
parecida al libro, salvo ya los últimos momentos, si por que hay una escena en
particular que odie que hizo que todo lo bueno que iba la película se esfumara
en un dos por tres, “Hache” (para mí siempre Step) en un minuto de rabia de
desesperación abofetea la cara de su amada Babi… Como el libro que leí y la
misma película es española me lo permito… ¡Pero qué Coñó!, el protagonista
jamás pero jamás golpearía a una mujer quienes leyeron el libro lo saben, pero hay
que sacarse la rabia de ese mini segundo por que empiezo a decirme “Vania sólo
es basado en el libro de…” pero eso no cambio mucho mi opinión hasta que vi “TENGO
GANAS DE TI” , que tiene escenas parecidas al libro pero al final es solo la escencia o sea “inspirado” aun así en ambos casos, su
secuela, es mejor que la primera, en mi humilde opinión, salvo (en el caso del
libro) por capítulos que describían el amor oculto del padre de Babi que jamás encontré
relevante en nada a la historia puede haber sido una reseña y ya, pero le dio mucha importancia, pero quién soy yo para decirle a un escritor que
se da muchas vuelta para llegar algún punto.
TENGO GANAS DE TI, una película para ver una tarde de cine o con una amiga
comiendo helado, habla de encontrar nuevamente el amor o darse cuenta en donde
estaba y donde no, explica en el fondo lo que se siente darse cuenta que muchas
veces uno se enamora de lo “que fue”, no de lo “que es”, que al final uno hace
como una especie de proyección de una persona o situación. Finalmente el
discurso es parecido como queriendo dejarte en claro la vida de cómo es
“Es el síndrome del campamento de
verano: Te vas de campamento y te lo pasas de puta madre, el mejor verano de tu
vida, vuelves a casa y te tiras todo el año pensando en el próximo
campamento... Y entonces llega, y todo ha cambiado, monitores, las chicas, los
colores están raros, es un extraño ya... y caes. Los mejores años fueron eso.
Los mejores. Y nunca se volverá a repetir”.
Cursi o no, es amor del verdadero del que pocos tenemos la suerte de vivir y continuar viviendo, la imagen de acá lo demuestra fotos reales de gente real, esto es el puente Milvio en Roma, el lugar que los protagonistas del libro cuelgan su candado. Y para que no se diga que el amor no existe, millones de parejas cuelgan candados con su nombre y tiran las llaves al rio Tibet como símbolo del amor.




