Anoche me enteré de que un amigo había desaparecido el día
domingo con su bicicleta en el cerro San Cristóbal ubicado en Santiago de Chile, y al día miércoles no se
sabía nada de él, hasta que lamentablemente luego de buscarlo lo encontraron
fallecido entre los senderos. Mi amigo Emilio había dejado este mundo entre la
naturaleza que tanto amó.
Lo conocí cuando estudiamos Medio Ambiente por allá en el año
2002, vaya como pasan los años, mi amigo Emilio, una persona increíble, no lo
digo porque ya no esté aquí, sino porque era de esas personas con ideales,
con un profundo sentido de la amistad,
era cálido, siempre te hacía sentir cómoda, era un gran oyente y consejero, un
amigo en todo el sentido de la palabra.
Durante la carrera hicimos una buena amistad, los primeros
carretes universitarios, míos al menos, los viví con el grupo de amigos y él.
Creo que era la única que le temía a su gata Luna (“Gracias papá” por enseñarme
la desconfianza más absurda, los gatos) pero llegó un carrete que al despertar
en la mañana la gata despertó durmiendo relajadamente a más no poder sobre mi cabeza
(Sí, literal), aun recuerdo que cuando desperté el Emilio se reía mucho porque
decía que la Luna me quería demostrar que era un amor pero que yo tenía que
darme la oportunidad de interactuar con los gatos ó específicamente con su Luna,
en resumen entre su gata y él lograron que la terminara acariciando feliz de la
vida sobre mis piernas, si al fin y al cabo ambas habíamos compartido cómodamente
el sillón de la casa.
Tengo mil historias con el Emilio, mil sensaciones con él,
en el buen sentido, era un alma especial, siempre voy a recordar esas sonrisas
coquetas que eran tan naturales en él, pucha amigo, como encontrar consuelo,
admito que hablamos hace más de un año la última vez, me arrepiento de no haber
estado más presente, como debimos haberlo hecho, porque no me sentiría culpable
de no valorar más todo, me faltó agradecerte muchas cosas, aun me acuerdo
cuando me aconsejabas y me hablabas de cómo me ahogaba en vasos enanisimos de
agua, te tengo mucho cariño, no quiero olvidar nunca los recuerdos que tengo
ahora en mi mente, no quiero que nada los borre, te fuiste, te adelantaste a
todos nosotros que veremos tu despedida, pero estoy feliz de saber que si
dejaste este mundo, lo hiciste donde querías, en el pulmón más grande de la
colapsada ciudad, ahí en la naturaleza que tanto querías y protegías. Para mi
eras una maravillosa persona y creo que con lo que he escrito no he alcanzado
ni el mínimo porciento de lo que siento y de lo que eres, te pido disculpas por
qué marcaste mucho en mi vida, sin tú saberlo y creo que ni yo lo sabía hasta
hoy, y no creo estar expresándolo como debería hacerlo, pero es que escribir con
esta pena, con el pecho hecho un nudo, lágrimas en los ojos, es demasiado
complicado. Pero quiero agradecerte algo que creo que todos los que nos
conocimos y compartimos en esos años, estamos viviendo un renacer, el volver a contactarnos entre nosotros, en
volver a anhelar esos años que estábamos todos más juntos, ya quedamos en
vernos, en hablar, nos unes ¿sabes?. Estoy deseando que logremos juntarnos para
hablar de ti y de contarnos las antiguas historias. Te quiero lindo, en serio,
sé que estas en un lugar mejor, tú alma es libre dejo este envase terrenal, ahora eres libre...-


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