El carrete parte como siempre, piensas: “No tomare tanto esta vez, Mmm…trataré de pensar en el mañana, ¿Qué pasara mañana?, Y te contestas obviamente mi cabeza me dolerá, tendré mucha sed, querré ir por un vaso de agua, lo tomas y piensas: “OH Dios mío, esta es la peor agua del mundo, tiene un sabor extraño”. Vuelves a tu cama tratando de no meter ruidos, nada que los otros que duermen junto a ti lo sientan… “mierda esto de verdad se siente mal”.
Podría pensar una y otra vez en que no tomare mas tanto copete, sobre todo esta mezcla extraña de partir con una latita de chela y acabar en unas cuantas piscolitas o sus roncolas y menos aun en los 40 cigarros que pasaron por tus pulmones…
“¿Qué hable con el? ¿Qué hable con mis amigos? ¿Cómo llegue a casa?”, Todas estas preguntas son respondidas por tu amiga buena onda que te trajo a casa que obviamente espera el momento de que despiertes, quien a veces no aguanta y tan solo te despierta para poder contarte en que te metiste la noche anterior, y ahí comienza el suplicio, cuando poco a poco comienza a dilucidar todos tus jugos y te preguntas “¿yo le dije eso? Nooooo imposible yo no puedo decir una cosa así”…. “Nooo, ¿yo baile? Pero si yo no bailo, ¿y una cumbia y pique la cebolla?”, y continuas diciendo, “por fa dime que no baile reggeaton”, y es ahí cuando escuchas… “Sí lo hiciste”. ¿Donde hay tierra para tirarte encima? Y lógicamente en ninguna parte hay, ley de Murphy, ¡obvio! No falla.
Cuando pensabas que ya nada podía ser peor, tu estomago comienza a sonar extraño, la sed te invade minuto a minuto, ¿Su cigarro mañanero? ¡Ni pensarlo!
Te lavas los dientes y a los 5 minutos vuelves al estado anterior…
Pensando, te das cuenta que rompiste el limite de conversa… “sí pequeña, conversaste de política, de fútbol y de religión y lo peor que defendiste tu postura y sin muchos argumentos por que el alcohol no te dejaba ver mas allá”.
Luego tu amiga se retira quedas sola y viene una pequeña fotografía mental de un suceso en especial, el típico suceso que sobria no te nacería.
Y comienza otro suplicio el cuestionarse “¿Por qué? Que miedo”. Y aunque el sueño te embarga, tu amiga ya te despertó y tu imposible que duermas pensando en todo lo que ocurrió… una vez sobria, duchada, y con la frente levemente en alto dices: “ya filo, en una de esas estaban igual de ebrios y no lo recuerdan”. Llega el día lunes vas a clases normal y escuchas a uno de tus compañeros decir que el cumple estuvo buenísimo, te acercas y te dicen ALCOHOLICAAAAAA listo, fichada… todo por esa tonta y maldita chela que partió todo mi suplicio……....