martes, 19 de marzo de 2013

Cicatrices del alzheimer


A los 79 años fallece la actriz chilena Myriam Palacios, actriz chilena, quien padeció de alzheimer muchísimos años y estaba viendo por televisión diversos homenajes que se le están realizando, no he podido no emocionarme al verme obligada a recordar esa maldita enfermedad, mi abuela paterna la padeció yo era una niña pero tengo muchos recuerdos grabados fuertemente, recuerdos que los años no borraron, al vivir con ella me marcaron de por vida. Gracias a ella fue cuando por primera vez me di cuenta el enorme corazón que tenía de mi propia madre, que su amor era tan grande que no solo existía para su marido e hijas, aun recuerdo la mañana en que fue a ver a mi abuela al hogar de ancianos que estaba, vio que no estaba bien ahí y lo que hizo esa misma mañana sin esperar ni un minuto se la trajo a nuestra casa, y estuvo con nosotros hasta el último día de su vida.
Vivir con alguien con alzheimer, hace sentir el dolor de la persona que lo padece tan de cerca que te traspasa la pena y la angustia. Un recuerdo que me quedó de mi abuela muy firme, no fue el que olvidara mi nombre, no que derrepente despertaba a mitad de la noche llenando maletas por que se iba a ir a la playa con sus hijos pequeños o que tenia que tener la comida hecha para su marido que llegaba del trabajo, cuando el había fallecido ya, sino lo que me quedo fue una conversación que tuvo conmigo cuando yo tenia alrededor de 12 años. Recuerdo que una mañana fui a su habitación a decirle que estaba el desayuno listo, abrí la puerta y ahí estaba ella, sentada con un retrato de mi abuelo en la mano, la luz entraba por la ventana, había abierto las cortinas de par en par y miraba a través del vidrio el jardín de la casa. Vestía con un vestido de flores, manga corta, me miró con los ojos vidriosos, ojos que reflejaban años y años de historia, historias que una enfermedad se empeñaba en borrar, cuando me miró supe que me reconoció, llevaba un par de días llamándome enfermera o señorita, yo jamás quise decirle que no era así y que yo era su nieta para mi eso no era necesario. Y al verla tan melancólica me acerque y me senté a su lado, le pregunté que le pasaba, con la voz rasposa me dijo sin dejar de mirar la imagen que tenía en la mano, ”Me estoy volviendo loca, yo me doy cuenta, comenzó a llorar, traté de negárselo , de decirle que no era así, pero no me creyó, sabia que yo le mentía para no asustarla, pero continuo, - Hay días que no recuerdo cosas tan simples como donde esta mi chauchero o mi pañuelo, sé que no estoy bien, estoy loca-  repetía. Le tome la mano mientras lloraba y comenzó a suplicarle a mi abuelo fallecido que viniera por ella, que ya no quería estar sin él y que se la llevara, que ya no quería vivir así. Esa escena me marcó tanto, por que yo en mi visión de niña siempre pensé que ella no se daba cuenta de nada, siempre creí que la perdida de memoria aunque maldita, la protegería de no recordar la época más oscura de su enfermedad, pero no era así, tenía momentos en que su cabeza lograba transmitirle que algo no andaba bien, pienso en el miedo que debió sentir las mañanas que despertaba y no sabia quien era, y quienes estaban junto a ella. Hasta que una madrugada de octubre cerró sus ojos y se fue junto a mi abuelo, estaba en paz y lo reflejaba en su descansar, por debajo del dolor de su perdida estaba la tranquilidad, mi papá y mi mamá siempre que la recuerdan me dicen que fue afortunada ya que la enfermedad no llegó a las etapas más fuertes esas en que a las personas se les olvida comer o hasta respirar.
Mi abuela a fue una gran mujer, yo la amé mucho, dejó este mundo junto a dos de sus hijos, su nuera y dos de sus nietas, estaba arropadita y calentita en su cama mientras dormía.


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