Al principio quise mantenerme al margen, lo hice todo el tiempo que pude, pero como hacer oídos sordos cuando es un hostigamiento imparable, en donde todo se te cuestiona. Llego un minuto que no pude más y comencé a defenderme, tampoco soy una “lame botas” como para estar como un espinita detrás de mis jefes, mientras otros lo hacen me da lo mismo por que no necesito eso si cumplo con lo que me mandan hacer.
Este último trabajo iba absolutamente bien, pero personajes lograron cambiar el ambiente laboral y terminaron convirtiéndolo en un gran problema y un desagradable lugar. La solución era clara, tenía que simplemente volver a reaccionar como antes y hacer oídos sordos nuevamente, seguir con la gente que me cae bien, alejando de plano a las venenosas, tarea más que difícil.



