jueves, 25 de diciembre de 2008

Cada oveja con su pareja



Estoy feliz o al menos tengo una alucinación de estarlo, si así como lo leen, no sé si es felicidad o tranquilidad lo que siento, como sea es muy agradable, mi lucha contra mi misma cesó.

Luego de mucho tiempo me dí cuenta que yo no era la causante de que Romeo no estuviera junto a mi como yo quería, por que es cierto, todo este tiempo me cuestionaba como mujer una y otra vez por que no lo entendía, "¿Qué hacía mal para que él sujeto no estuviera aquí?", pensaba que quien era dueña de su corazón debía ser casi una mujer increíble, no superada por nada, pensaba así por que ella lo había conseguido a él, a quien yo quería para mi, entonces mi lógica (no muchas veces cuerda) me llebava una y otra vez a cuestionarme a que se debía que no me mirara a mi, o por que siempre me ponía en aquel lugar y no en el que lugar que yo quería. Me cuestione mil veces y mi autoestima cada vez caía más, hasta llegar al punto de ser una muñequita con la que él podía jugar el día que él quisiera y dejarla sola los días que él quisiera y lo más patético de todo es que esperaba que me llamara y cada día que pasaba pensaba si ese día pensaba en mí. Yo creo que todos sabemos que el amor nos pone tontos, a algunas como yo, más que tontas. En fin, el otro día al fin la ví en persona a la que según yo, muy mal enfocadamente, llamaba "la ladrona", y la miré mucho tiempo y me hizo sentir tan bien, creo que ella me entregó algo genial y ni siquiera notó que yo estaba ahí, fue justo lo que necesitaba ver, a ella, no es que tenga mi autoestima alto ni nada pero me lo subió de una, no era la gran mujer que yo imaginé, todo lo que yo había subido a esa mujer quedó en nada, o sea, si mi Romeo decidió a ella antes que a mi, el problema claramente era él y todo este tiempo nunca fui yo. Sé que todo esto suena absolutamente superficial y puede ser pero para todo el tiempo que he estado mal, es mi premio, es mi recompensa, después me puse a pensar mucho y me encontré tan tonta al haber pensado que ella era mejor que yo, o que yo era poca cosa para él, simplemente sonreí y me di cuenta al fin, que ellos dos se merecen el uno al otro, "cada oveja con su pareja". Lo que es yo, continuaré esperando que aparezca en mi vida alguien que sepa valorar lo que soy y lo que valgo. Se acabo todo lo que signifique "mendigar amor". No sé pero me quiero demasiado en este minuto como para pensar que cualquiera puede darse el lujo de estar con alguien como yo. Ojalá muchos pensaramos así, habrían muchos menos corazones rotos en el mundo. Yo estoy feliz rompí las cadenas sentimentales, estoy empezando a valorar quien soy y quienes me rodean. Niños y niñas salió el sol...

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