lunes, 19 de enero de 2009

El terrible pato malo


Después de estar mil minutos luchando contra mi voluntad termine por decidirme e ir por lo que necesitaba al supermercado, tengo un supermercado muy cerca de mi casa pero no había lo que necesitaba, así que a pesar de todo el terrible calor de plena tarde decidí partir a otro que no me queda tan cerca... Caminando, no fue una opción muy sabia con 40º, a la mitad del camino ya estaba absolutamente sudada y cansada pero trataba de agarrar hasta la mas minúscula sombra que encontrara en mi camino, ya cuando a las diez cuadras mi humor no era el mejor y mi look tampoco se me acerca un tipo, (de esos que dan como susto) y me pregunta si tenía un cigarro, fue ahí cuando pensé: "¿quién en su sano juicio fumaría bajo este sol?", le respondí que no tenía y como buen "pato malo" me pide apenas intenté continuar mi caminata una moneda, voy y saco una de mi bolsillo para darle, igual ahí ya me había entrado el pánico, pero no lo demostré, según yo. <!--[if !vml]--><!--[endif]-->Hasta que sale un niño no tan niño, no sé de donde y me tira mi bolsito bruscamente, la cosa que fue de un segundo a otro, no sé como logre afirmarlo antes que el pendejo se lo llevara, el problema fue que mi bolsito tenía el cierre malo y se cayeron algunas de mis cosas al piso, y el pendejo agarró mi estuche de los lentes y corrió, a todo esto el "pato malo" ya había corrido supongo que asumiendo que el cabro chico ya llevaba el bolso en su mano, por que desapareció en la esquina de la calle y a los diez segundos el pendejo también. La cosa es que me dio pánico y comencé a correr camino al supermercado, dirección contraria a los ladrones, obvio, soy pésima corredora pero llegue al supermercado que estaba a tres cuadras de distancia en 5 segundos. Ahí le conté al guardia lo que me había pasado y me dijo que ese modo de "lanzaso" es un clásico en ese sector, me dijo que lo mejor era que no volviera a pasar por ahí, y que saliera a la avenida a tomar locomoción, tenía tanto susto que ni loca volvía a caminar por esa parte y ni loca volvía a ese supermercado con alrededores del terror. De todas formas a pesar del mal rato pasado y del susto lo único que perdí fue un estuche de lentes sin lentes en su interior, así que creo que no dieron el golpe que esperaban.

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