
Arriendo un departamento con mi hermana hace unos tres años ya, le hemos tomado mucho cariño por que fue la primera representación de “seudo-independencia” que hubo de mis papas. Estas paredes tienen tantas historias, anécdotas buenas y malas. Pareciera que estos tres años fueran diez o quince, hemos compartido el departamento con muchas personas, algunas pasaron mas inadvertidas que otras pero acá estuvieron. Grandes personajes. Como olvidar el primer día acá, cuando no había sillones, con suerte su comedor y estaba horriblemente sucio, cuando se especuló mil y una vez por la huella de pie marcada claramente sobre un interruptor y llegaba mas alto que nuestras cabezas, su mítica puerta azul que vio entrar y salir a amigos, familia, animalitos de compañía etc. Cuando vivir acá era un verdadero reality de televisión. Acá conocimos el real significado de vivir sola el aprender a crecer, a madurar, a conocer nuestros propios límites, a convivir con gente a veces muy diferente a ti. Debo admitir que extrañaré mucho los recuerdos que encierra esta casa, pero como un amigo me dijo anoche todo son recuerdos para todos. Y al menos es consolador pensar que es más excitante no saber que te depara el futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por pasar. Abrazos!