Con una cerveza en la mano, en la otra un cigarrillo que parece no acabar, se comienza a sentir a la soledad rodeando toda la habitación, trato de no pensar en eso, para que no me envuelva. Ya es tarde esta acá siento su presencia me cubro los ojos y no quiere irse, luego me tapo los oídos y nada puedo hacer ya.
Le ofrezco un cigarrillo para poder conversar con ella. Así me veo entre cuatro paredes hablando de las cosas más triviales, es una conversación absurda sin lógica alguna, trato de que me explique por que no me deja, y no escucho nada de vuelta, vuelvo a preguntar y no me responde. Trato de buscar una explicación y no logro encontrarla. Esta aquí, me resigno a que no me deje. Termine aceptando que se quede junto a mí.

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